viernes, 5 de abril de 2013

HISTORIA DE LA COSMÉTICA Y BELLEZA



LA BELLEZA NATURAL EN LA HISTORIA:

Los tratamientos naturales de belleza han jugado un importante papel en la historia desde las primeras civilizaciones, cuando la humanidad utilizó en primer lugar diversas plantas y otros elementos proporcionados por la naturaleza.

Los pioneros de los tratamientos naturales de belleza fueron probablemente los hombres de las cavernas del período mesolítico, 10.000 a.c. que aplicaban grasa y aceite de ricino para suavizar la piel y se tatuaban el cuerpo con tintes vegetales como protección contra el sol.

Las fórmulas documentadas de lociones para suavizar la piel datan de los tiempos bíblicos, en que las mujeres elaboraban lociones a partir de aceite de oliva y especias con las que se daban fricciones en los pies llagados . Las cortezas perfumadas y las raíces secas se picaban bien finas para obtener polvos de talco.

Los primeros pintalabios aparecieron en la antigua cuidad de Ur, cerca de Babilonia, hace unos 5000 años.

Al lado, en Egipto, Cleopatra confiaba en varias centenas de remedios naturales de belleza para mantener sus legendarios poderes de seducción. No es una coincidencia que los cosméticos se desarrollaran en primer lugar en el antiguo Egipto y se han encontrado dibujos que ilustran el uso extendido de un elaborado maquillaje para los ojos en tumbas construidas hace el año 5000 a.c. Los antiguos egipcios se puede atribuir, probablemente, el mérito de idear la mayor parte de los primeros preparados de belleza y se dedicaron especialmente a los perfumes altamente aromáticos. Los egipcios también han pasado a la historia por su sabiduría y manejo de los aceites esenciales. Además de los cosméticos y perfumes, los antiguos egipcios fueron los primeros en elaborar jabón, a partir de un agente de limpieza natural llamado saponita, que se extrae de la saponaria o hierba jabonera.

Los comerciantes árabes que viajaban por Oriente Medio con valiosas cargas de especias, incienso y mirra, se dedicaban a la vente de aceites aromáticos. Eran muy preciados e incluso tenían un valor superior al oro.

Los asirios en Oriente Medio popularizaron los productos suavizantes para el cuerpo y los primeros exfoliantes cutáneos aparecieron hacia el año 1000 a.c. Se elaboraban con polvo de piedra pómez. También, los asirios y los egipcios, antes de la ducha, se frotaban con puñados de arena para limpiar los poros.

Los antiguos egipcios también tenían conocimientos sobre cosmética. Las mujeres griegas se pintaban las mejillas con pastas vegetales, hechas de bayas y semillas machacadas, para conseguir un rostro saludable. También se inclinaron por la peligrosa costumbre de utilizar albayalde y mercurio para el rostro, para proporcionar al cutis un aspecto sedoso. Sin ellos saberlo, la piel absorbía estos metales duros y ocasionaban muertes prematuras: una tendencia funesta que continuó a lo largo de los siglos.

El médico griego Galeno advirtió el problema y escribió: “ las mujeres que se pintan con mercurio, a pesar de ser jóvenes, envejecen en poco tiempo y se les arruga la cara como a un mono”. A Galeno se le atribuye la receta original de la crema de belleza a base de cera de abejas, aceite de oliva y agua de rosas.

Los romanos establecieron muchos de nuestros hábitos de belleza actuales. Al extenderse el Imperio Romano por Europa, dejó como legado el baño diario en baños públicos (termas romanas, lo que equivaldría hoy en día a nuestros actuales spas y balnearios). Durante el Imperio Romano, los aceites esenciales también fueron muy populares como perfumes y como antisépticos ( a veces, incluso, para tratar la peste). La técnica de elaboración de jabón también se importó de Italia.

El siguiente cambio en el curso de la historia lo trajo el Renacimiento: destacó por los grandes avances en el terreno de la belleza natural. En Venecia, las damas, incluida Catalina de Medici, llegaron a establecer su propia sociedad para las pruebas cosméticas y preparados cosméticos.

En 1508, unos monjes de la orden de los dominicos establecieron en Florencia una de las primeras perfumerías europeas. Preparaban muchas fragancias populares, entre ellas el elixir de ruibarbo y el agua de melisa. Elaboraron polvos con aroma de lirio a partir de raíces de esta flor, que se utilizaban para perfumar la ropa de la casa y de la calle.

La reina Isabel I importó muchos perfumes italianos y franceses. Fue, asimismo, una de las más célebres consumidoras de preparados de belleza natural y sus retratos ilustran su pasión por las pelucas rojas y la piel maquillada. Durante esa época, las infusiones de hierbas también se empleaban para mantener la piel limpia, incluyendo el agua de hinojo y de Eufrasia. Las claras de huevo batidas se utilizaban para hacer la piel más tersa y suave.

Durante el reinado de Carlos I, la primera empresa británica de productos de tocador   abrió un establecimiento en Londres. Consta en los archivos el nombre de YArdley que pagó una larga suma al monarca para obtener la concesión que le permitiera fabricar jabón para toda la capital. Desgraciadamente, los archivos en los que figuraban tales actividades fueron destruidos durante el gran incendio de Londres en 1666. Pero, nos consta que Yardley utilizaba la lavanda como principal ingrediente en perfumería.

A partir de este momento, los remedios para el cuidado de la piel fueron refinándose cada vez más y las damas de la corte de Jaime II utilizaban cremas hidratantes elaboradas con especias y vainas de vainilla escaldadas en miel.



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